Zarauz tuvo un pasado que muchos no han conocido y otros añoran, quizás con nostalgia. Fue un tiempo que pasó y del que solo queda el recuerdo. Prácticamente todo, salvo el paisaje, ha desaparecido. Quedan el mar, la playa, los montes, el Club de golf y los toldos, los atardeceres por el Ratón y el cariño a un lugar. Queda la noche en la que lucen las mismas estrellas, mientras el faro de la isla de San Antón sigue guiando a marinos y acompañando a quienes dan el último paseo del día por el malecón.

Estas son las fotos, los documentos, que nos ayudan a recordar lo que la villa fue, lo que mientras caminamos por el presente nos enseñan un tiempo que pasó. Es nuestra intención con este trabajo abierto a la colaboración, hacer un ejercicio de memoria, rememorar lo que nos antecedió para comprender el presente. Somos herederos del pasado y es nuestra obligación conservarlo, atesorarlo, para quienes nos sigan en el camino de la historia.